
Si pensamos qué nos diferencia a los humanos de los animales, seguramente habrá muchas características que citar y cada uno tendrá su preferida. La característica que me permitiré nombrar en esta ocasión es la capacidad que tiene el hombre para proyectar alguna cosa a futuro. El animal siente una necesidad y actúa en consecuencia, en cambio, el ser humano puede crear, actuar, pensar, adelantándose a esa necesidad, retrasándola, o incluso sin necesidad alguna.
De hecho vivimos planeando, pensando en el futuro o, también en el pasado pero, prácticamente nunca, en el presente. Algo que muchas filosofías critican, aunque lo creo indispensable en algunos casos, donde deberíamos pensar cuáles pueden ser las consecuencias de nuestros actos.
Hablemos de un caso especifico: cuando vamos caminando por la calle o conduciendo nuestro auto, comiendo alguna cosa, inmediatamente apenas acabamos de consumirlo, tiramos su envoltura a la calle, pensando en lo que nos pasó o en lo que queremos que nos pase, sin detenernos a pensar ni un momento lo que ese simple acto significa, lo que puede llegar a acarrear para el futuro. Y si, en todo caso, alguien cuestiona nuestra actitud y nos obliga a pensar en lo que hicimos, tratamos de justificarlo diciendo: “todo el mundo lo hace, que una sola persona deje de hacerlo no va cambiar nada”. Pero ¿Y si pensáramos exactamente lo contrario y cada persona comenzase a utilizar la misma lógica? ¿Las cosas no serían un poquito diferente?
Pensemos en lo ocasionó que no pensemos, ciclón en Myanmar, terremoto en China, erupción del volcán Chaiten en Chile, huracanes en Estados Unidos, y la lista podría seguir y seguir. Casos que significaron que desaparecieran de la faz de la tierra, aproximadamente, medio millón de personas en tan sólo unos días. Y si, lamentamos las muertes, sentimos lastima y asumimos, quizás que fue el castigo de algún Dios. Ni se nos pasa por las cabezas que estos desastres “naturales” puede que no sean tan naturales. Si no, que sean el lógico desenlace del maltrato que viene sufriendo el planeta los últimos 200 años. Ya que si bien siempre hubo catástrofes, no tuvieron estas características.
La contaminación que producimos, y seguimos produciendo, es descomunal. Empresas que, en muchos casos con permiso de los gobiernos, arrojan directamente sus desechos a los ríos para no gastar dinero en un tratamiento adecuado que no contamine (¿Qué vamos a tomar en unos años?¿Cuántas personas podrán comprar la única agua potable que habrá en el planeta?) , el humo que expulsan en el aire; la polución de autos, colectivos, camiones; las cloacas que van a parar al río sin ningún tratamiento previo; etc.¿Cómo podemos esperar que no se produzcan catástrofes “naturales”? No podemos esperar otra cosa que lo que sucede: calentamiento global, derretimiento de los glaciares, el agotamiento del agua potable, terremotos, ciclones, tsunamis, huracanes, frío cuando debe hacer calor, nieve cuando debe llover, etc. Lindo futuro el que nos depara. Futuro que vendimos para gastar menos ¿Plata? ¿Esfuerzo? ¿Cuánto dinero o esfuerzo vale una vida?
Puede parecer exagerada mi posición, e insignificante el hecho de tirar un papel comparado con los litros y litros de desechos que arrojan las empresas pero cómo podemos pretender que algo de esto cambie y/o deje de suceder cuando no hacemos nada para que eso suceda, sino todo lo contrario, contribuimos a que el problema empeore.
Entonces, si nos ponemos a pensar qué vamos a comer esta noche, qué vamos a hacer este fin de semana, etc. ¿No podemos reflexionar un segundo antes de tirar un papel al suelo y pensar lo que este pequeño acto significa realmente? Quizás sea más sencillo que guardarlo hasta encontrar un tacho (algo difícil en esta ciudad) pero les aseguro que es mucho más fácil que tener que pagar, en unos años, las consecuencias.